El cambio radical que espera a As Catedrais

El cambio radical que espera a As Catedrais

Gran número de gente en la entrada de la playa de As Catedrais. J.Mª. ALVEZ  Gran número de gente en la entrada de la playa de As Catedrais. J.Mª. ALVEZ

Ordenar al millón de visitantes que se espera que llegue anualmente a la playa ribadense es el objetivo de un plan que está en periodo de alegaciones y que cambiará todo el entorno del arenal.

El Plan Especial de Protección de As Catedrais fue presentado oficialmente hace solo unas semanas. Se encuentra ahora mismo en plena fase de exposición pública y se pueden presentar alegaciones por parte de colectivos, vecinos, partidos políticos, administraciones y todo aquel que se considere afectado por el mismo. Se trata de un documento de un calado extraordinario porque implica una remodelación completa del entorno del arenal que va mucho más allá de una operación cosmética. Serán más de 2,5 millones de euros que el Concello está dispuesto a asumir en solitario aunque es probable que finalmente acabe por encontrar ayuda para la financiación en varias entidades. La Unión Europea podría ser una de ellas ya que afecta a un territorio protegido por ella misma y está declarado Lugar de Interés Comunitario (LIC).

Nada más arrancar el plan se deja muy claro cuál es su objetivo en un punto específico: “O obxectivo fundamental e básico deste documento é o de contribuír á preservación do patrimonio natural e cultural desta área protexida de singular valor paisaxístico e natural”.

Aún así, añaden que será fundamental “o mantemento dos usos tradicionais dos espazos agrarios, a integración das actividades turísticas e de promoción exterior da área protexida nos instrumentos de protección” y repartir los beneficios que se produzcan en torno a la playa, además de usarla para difundir otros lugares de interés del entorno, particularmente Ribadeo.

La elaboración del plan tiene unas líneas de futuro muy claras en las que influyó también la Xunta de Galicia marcando algunas cuestiones de forma específica como por ejemplo la ampliación de la zona de protección del plan hasta Esteiro y su antiguo horno romano.

Los redactores del documento fueron Crecente Asociados, el Gabinete de Arquitectura e Urbanismo GAU y la USC junto al propio Concello de Ribadeo bajo la supervisión continua de los técnicos de la Xunta de Galicia. Su línea básica es muy clara: la playa debe tener sus alrededores lo más despejados posible y lo que se construya apenas debe generar impacto.

MEDIDAS CONCRETAS. El plan recoge específicamente la eliminación del actual bar y restaurante. Muy polémico ya en su inicio se plantea para el mismo su expropiación y demolición. Para ello se calculará su valor catastral al que añadir el lucro cesante para pagar la indemnización al propietario. Los actuales baños desaparecerán como tales.

El aparcamiento de tierra también desaparecerá y el asfaltado quedará reducido a uno para acoger vehículos de emergencias, los que transporten a personas discapacitadas o los buses lanzadera que está previsto crear.

Las nuevas construcciones se harán al sur de la vía del tren de Feve, donde el Concello tratará de negociar un apeadero. Este punto se plantea en principio como uno de los más complicados de conseguir.

Se hará un edificio multiusos que la Xunta de Galicia quiere que sobresalga lo menos posible. Así que lo que se haga tendrá que ser, en buena medida, enterrado. La orden del Gobierno gallego es que no supere la altura de la vía del tren, que se encuentra construida sobre un altillo artificial.

Ese “novo espazo de acollida” del que se habla en el plan tendrá una gran cantidad de funciones, como por ejemplo la de información y turismo. La oficina que hay ahora mismo será sustituida por otra en el interior de ese edificio.

También allí se comenzará a trabajar de forma ordenada con el márketing relacionado con la playa ribadense, algo hasta ahora sin explorar.

Los puestos de venta ambulante que ahora se colocan allí tendrán que marcharse. Este es un punto todavía por aclarar: si habrá un lugar estable para ellos en ese edificio o cómo se planteará.

Desde allí se organizarán las Xeorrutas actuales y otras actividades que se puedan crear en el futuro en torno al arenal.

También se habilitará un aparcamiento para 1.300 plazas, una cantidad que el alcalde ribadense califica de “nin moi grande nin moi pequena”.

En cuanto a las vías de comunicación, también están claras las intenciones: la actual carretera seguirá existiendo pero solo para uso de los vecinos de la zona y propietarios de las tierras, además de emergencias y similares. Desde el edificio multiusos se habilitará un camino de acceso a la playa cubriendo una distancia total de 800 metros. Habrá autobuses-lanzadera para quien no pueda hacer el camino a pie. Con todo ello, As Catedrais tratará de ordenar a 1 millón de visitantes anuales.

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