El deterioro del acantilado de Altar pone en peligro viviendas y el paseo

El deterioro del acantilado de Altar pone en peligro viviendas y el paseo

El mar sigue llevándose el muro que soporta el terreno juto a casas barreireses.JOSÉ Mª ÁLVEZ
 El mar sigue llevándose el muro que soporta el terreno juto a casas barreireses.JOSÉ Mª ÁLVEZ

Cada vez que hay una marejada se lleva una parte del muro, que no se repone, y las casas están casi en el aire. Los temporales dejaron un reguero de daños en los accesos a las playas

A MARIÑA. Los temporales marítimos de este invierno dejaron su impronta en el litoral mariñano, sobre todo en las playas, tanto por la retirada de la arena en muchas de ellas como por la erosión que sufrieron en sus áreas dunares o los daños en los accesos. En el caso de Barreiros también se acrecentó el deterioro del acantilado de Altar, lo que pone en peligro algunas viviendas y el paseo marítimo.

«Si no se hace nada de una vez, ocurrirá una desgracia; se caerá el paseo marítimo con la gente andando por él en cualquier momento o incluso se derrumbará alguna vivienda o parte de ella», advertía ayer mismo Mero Amieiro, uno de los vecinos afectados por los efectos de esta erosión del mar en el acantilado de Altar.

No ha sido solamente por el último temporal, —el del pasado fin de semana—, sino que los daños se agravan conforme pasa el invierno porque cada vez que hay una fuerte marejada se lleva parte del muro y no se repone, con lo que quedan prácticamente en el aire las casas ubicadas en el acantilado —cinco o seis chalés-, además del paseo marítimo de Altar.

El derrumbe más reciente ha dejado al descubierto la tubería del alumbrado público del paseo.

El regidor barreirense, Alfonso Fuente, está convencido de que en estos casos, debería actuar la Dirección General de Costas o los departamentos relacionados con las infraestructuras, como el Ministerio de Fomento de ser preciso. Sin embargo, algunos lugareños consultados al respecto aseguran que «Costas está dicindo que teñen que ser os veciños quen paguen os posibles danos nas súas casas», con lo que se ven en medio de un tira y afloja de competencias entre administraciones sin saber que hacer mientras tanto.

PROPUESTA. Los afectados por el derrumbe del acantilado de Altar reclaman del Estado una remodelación urgente de la escollera antes de encontrarse el invierno que viene con un muro totalmente dañado, sin fuerza para soportar más envites. Recuerdan que tras el fuerte temporal que hubo hace unos años sí se recompuso.

Todos los años, y este no fue una excepción, el mar «socava un pouco» en la zona de las dunas de la playa de Esteiro, en Xove, aunque el alcalde, Demetrio Salgueiro, aclara que «non houbo máis danos» ni en este en los demás arenales. Algunos sin embargo sí se quedan sin arena: «Todos os anos pasa na praia de Morás, no inverno a area baixa cara á zona do muelle e cando vén o verán en xuño e hai mareas moi baixas subímola outra vez, dende a propia praia, de abaixo para arriba, para que aguante todo o verán», explica. En la playa de Portocelo el año pasado también tuvieron que llevar a cabo esta operación y todavía no saben si deberán actuar de cara a la próxima temporada estival. «O da area é cíclico, depende de como veña o mar de fondo tanto pode subir como baixala, e aquí esperaremos a xuño para ver se volve cubrir soa, e senón subirémola», dice.

DUNAS. En el municipio de O Vicedo el mar también ocasionó pequeños daños, como el destrozo de la parte baja del acceso del oeste a la playa de San Román, mientras que en el arenal de Abrela el oleaje continúa “rascando” la zona cubierta de vegetación, después de llevarse en anteriores inviernos las dunas de su parte más cercana a Viveiro. En el otro extremo continúa arañando el muro de contención de viviendas particulares y por otro lado el Concello tratará de «reforzar un pouco máis cunha escollera» la desembocadura de un regato donde ya se desistió de seguir construyendo una pasarela debido a que el mar la destrozaba todos los años, según recuerda el alcalde, Jesús Novo.

En Viveiro el efecto más evidente fue la desaparición de los 30.000 metros cúbicos de arena que trasvasó Portos en Covas, una playa donde hace unos días se comprobó con unas catas que el paseo marítimo está hueco en parte. También llamó la atención la retirada de casi toda la arena de la playa contigua, Seiramar, que quedó con un suelo de rocas y piedras.

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