Dañan coches, casas y bares en una ruta vandálica por Barreiros

Dañan coches, casas y bares en una ruta vandálica por Barreiros

Recorren 1,5 kilómetros causando destrozos en al menos 30 vehículos y 5 inmuebles

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CEDIDAS
VIVEIRO / LA VOZ 

Indignación entre hosteleros, vecinos y turistas de Barreiros por la debacle que causó la noche de ayer un grupo de jóvenes que se dedicaron a romper y dañar cristales a pedradas y mobiliario de algunos establecimientos hosteleros (al menos un par de ellos, en algunas casas y en cerca de una treintena de vehículos.

Un hostelero de la zona explicaba que comenzaron la ruta vandálica en el barrio donde se ubica el cámping A Gaivota y terminaron por el Ría do Masma. En su recorrido por el kilómetro y medio o dos kilómetros de paseo, donde se metieron incluso por las calles cercanas a este, rompieron retrovisores y lunas de los coches estacionados en el lugar, rayaron carrocerías, causaron daños en cristales, cierres y mobiliario de algún establecimiento y de alguna vivienda.

Vecinos del lugar creen que debieron de emplear al menos hora y media de tiempo en llevar a cabo la faena, hacia las dos de la madrugada. Uno de los afectados es el dueño de O Acantilado, establecimiento ubicado en la zona de San Cosme, que tiene cerrado el bar. «Non sei cómo non oín nada. Durmo encima e non sentín nada», señalaba. Cuenta que el grupo se metió debajo de una terraza, en un espacio que mira al mar para hacer allí botellón; es lo que se deduce de los envases rotos que dejaron tirados. Cuando se levantó vio las sillas por el suelo, que dos de los tres grandes cristales que protegen ese espacio habían sido rotos a conciencia y que una verja de dos metros y medio que había anclada en cemento, había sido arrancada de cuajo. «Os cristales son gordos, para rompelos hai que darlles forte», explicaba.

Otro hostelero de la zona comparaba lo ocurrido a una película. También le sorprende que nadie se hubiera enterado de lo que estaba ocurriendo. Pero esta afirmación es relativa ya que parece que si hay algún testigo que vio al grupo. Unos hablan de cuatro o cinco personas, y no precisamente adolescentes, otros dicen que eran algunos más. La Guardia Civil trabajaba desde ayer para identificarlos. Buena parte de los afectados no habían presentado ayer la denuncia, posiblemente lo harán la semana próxima. La indignación es generalizada. El grupo actuó en una de las zonas más turísticas y más concurridas de Barreiros durante el verano.

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